Lejía o Amoníaco, cual es mejor para desinfectar?

el amoniaco desinfecta




Muchas veces, antes de empezar con los trabajos de limpieza general o en lugares especialmente delicados como pueden ser las cocinas nos surge la siguiente pregunta: Lejía o Amoníaco, cual es mejor para desinfectar? Con este artículo te queremos mostrar las características y diferencias, para que antes de acometer cualquier trabajo de limpieza profesional tengas claro el porqué de utilizar uno u otro producto.




En esta entrada trataremos los temas siguientes:

– Las propiedades de la Lejía y del Amoníaco

– Es el Amoníaco un buen desinfectante?

– Basta sólo con Lejía para una limpieza perfecta?

El peligro de mezclar ambos productos

Quieres saber si el Amoniaco Desinfecta?




La lejía y el amoníaco son viejos conocidos de entre nuestros productos de limpieza para el baño, pero aún así a veces tenemos dudas de cuál es el más idóneo para cada uso. ¿Son igual de desinfectantes?¿Cuál de ellos tiene propiedades de limpieza más potentes? ¿Tienen la misma eficacia en todas las áreas y para distintos tipos de suciedades?

Diferencias entre la Lejía y el Amoníaco

El Amoníaco es hidróxido de amonio, es incoloro y tiene un olor penetrante. Actúa como un potente desengrasante y resulta ideal para cocinas y suelos, ya que elimina de forma efectiva la grasa. También resulta eficaz a la hora de combatir manchas difíciles en los tejidos, tanto en tapicerías como alfombras. No decolora ni deteriora los tejidos. También sirve para eliminar las manchas de grasa de la colada cuando se aplica en el cajetín del detergente.  Otro uso del amoníaco, es el de limpiar cristales y espejos, porque deja un acabado brillante.

Lejía o AmoníacoLa lejía es hipoclorito sódico (cloro). Desprende un olor fuerte característico. Es desinfectante y actúa como bactericida. La lejía ejerce como blanqueador y oxidante, por lo que se debe tener en cuenta que puede decolorar tejidos y materiales, hay que tener mucho cuidado durante su empleo. Es apropiada para la desinfección de inodoros, bañeras, lavabos y suelos que lo requieran. Debido a su acción blanqueante, también puede usarse para blanquear tejidos o utensilios de cocina, aplicándola en mezclas en una proporción muy diluida. También puede utilizarse combinada con un detergente adecuado, en lavadoras de ropa blanca, aunque su uso prolongado y repetitivo puede deteriorar los tejidos.

Como acabamos de explicar, debemos tener claro que el amoníaco no desinfecta, o por lo menos, no tan bien como la lejía. Es por ello que utilizaremos el amoníaco en trabajos de limpieza donde la mayor parte sea blanquear los tejidos o superfícies a tratar y la lejía será para dar una fuerte desinfección a estas superfícies como pueden ser las zonas de lavabos y baños o cocinas.

Cómo deben usarse

Cuando utilizamos cualquiera de estos dos productos líquidos durante nuestros trabajos de limpieza, debemos ventilar suficientemente las estancias, para que no se produzca una acumulación de gases que perjudique nuestra salud. Ambos deben aplicarse reducidos en agua y nunca deben interaccionar. Debemos tener en cuenta que hay limpiasuelos y detergentes que incorporan lejía a su composición y que por lo tanto reaccionarían al mezclarse con el amoníaco. Es de suma importancia leer la composición de nuestros productos de limpieza, antes de usarlos. En el mercado existen varias marcas de confianza que se encargan de la fabricación y comercialización de estos productos.

Lejía o Amoníaco ¿Cuál es mejor?No es recomendado el uso de amoníaco en superficies enceradas y barnizadas, porque puede dañarlas. La lejía puede oxidar piezas cromadas o metálicas y deteriorar revestimientos cerámicos, por lo que tampoco se aconseja su uso en dichos materiales. Cuando debemos limpiar lugares públicos o estancias donde circula mucha gente: oficinas, restaurantes, comunidades de vecinos, etc. es necesario realizar un planning con el tiempo y productos que dedicaremos a estos trabajos. Este tipo de emplazamientos presentan el requisito de estar muy limpios y ordenados, por lo tanto requieren una serie de cuidados habituales. La limpieza debe efectuarse de forma continuada y evitar la acumulación de bacterias y suciedad. También debemos tener en cuenta el agua que utilizaremos durante las tareas de limpieza, existen trucos para ahorrar agua y así no derrochar dinero innecesario y preservar este recurso tan preciado y escaso.

Qué sucede cuando se mezclan la lejía y el amoníaco




Cualquiera puede pensar que al mezclar el amoníaco y la lejía podríamos conseguir un nuevo producto que aglutinase las características de ambos productos y duplicase la potencia y efecto de limpieza. Sin embargo, no es así y esto no debe realizarse nunca porque resultaría peligroso para nuestra salud.

Lejía o amoníaco desinfectarAl combinar el hidróxido de amonio con el hipoclorito sódico, se produce una reacción química que da lugar a la aparición de un compuesto llamado cloramina (NH2Cl) y que se libera en forma de gas. Si inhalamos la cloramina esta entra en contacto con nuestro agua corporal y da lugar a efectos muy adversos en nuestro organismo: si la exposición es breve, se produce escozor de los ojos con lagrimeo, dolor de cabeza y escozor de garganta. Si la exposición es persistente pueden darse edema pulmonar e insuficiencia respiratoria.  En casos extremos de exposición puede producirse la muerte.

Recientemente, han surgido un gran número de personas que defienden que el uso de productos químicos como la lejía o el amoníaco es desaconsejado para realizar los trabajos de limpieza a causa de sus efectos sobre la salud y el medio ambiente. Hay alternativas como utilizar productos con biocidas, oxigen activo, bicarbonato, etc. ¿Creéis que estos productos son igual de eficientes que la lejía y el amoníaco? ¿Son igual de rentables en establecimientos de grandes superficies que ofrecen un servicio al público?

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